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JUDAS PRIEST – Jugulator (1997)

by Hombre Rancio

Inglaterra
Heavy Metal

jugulator 11. Jugulator [5:50]
2. Blood Stained [5:26]
3. Dead Meat [4:44]
4. Death Row [5:04]
5. Decapitate [4:39]
6. Burn In Hell [6:42]
7. Brain Dead [5:24]
8. Abductors [5:49]
9. Bullet Train [5:11]
10. Cathedral Spires [9:12]

Ripper Owens: Cantante
Glenn Tipton: Guitarras
KK Downing: Guitarras
Scott Travis: Batería

JUGULATOR 2Jugulator es el primer disco de Judas Priest sin Halford….¿El fin del mundo? Para nada, se supieron reponer y de qué forma…. aunque de una forma completamente diferente a la que se podrían esperar los fans. Halford partiría a formar su propia banda: Fight. Durante el retiro la banda continuó como si nada, y siete años pasaron desde Painkiller (el último disco con Halford de la época de mayor apogeo) para finalmente lanzar al mundo Jugulator.

Dejando de lado comentarios sobre el infantil e irrisorio título, lo importante es que Jugulator presenta a un vocalista nuevo, y con la difícil labor de hacer olvidar a Rob Halford. No lo logra. Y no lo logra por la sencilla razón de que la figura de Halford es tan mítica, que no se trata de que si Ripper Owens canta mejor o no. Halford estuvo en cada uno de los álbumes de la banda hasta 1990 y es irreemplazable. Punto.

Owens lo hace excelentemente bien, pero no es Rob Halford ni tampoco posee su carisma. El álbum es el único de estudio en los noventa de Judas Priest (vamos a excluir a Painkiller de 1990), y después de esta muestra no volvería a grabar algo nuevo hasta el año 2001, cuando aparece Demolition. Como vemos, los muchachos han dejado de ser lo prolíficos que eran antes. Hay un disco doble en vivo de 1998, Live Meltdown, con el vocalista nuevo, y también hay otros álbumes recopilatoros de viejas glorias, pero en cuanto a canciones nuevas, Jugulator es lo único que tenemos de Judas.

A fines de 1994 Tipton y Downing se reunieron para definir el futuro de la banda, cuya decisión final fue continuar, pero con la difícil tarea de buscar un nuevo vocalista. La gran mayoría de la información sobre quienes audicionaron como reemplazante de Halford, se ha sabido a través de diversas entrevistas realizadas a sus protagonistas, revistas musicales o en páginas webs, ya que la banda hasta el día de hoy no ha entregado una información oficial al respecto.

Dentro de la lista de postulantes se consideró a Ralf Scheepers que por ese entonces cantaba en Gamma Ray y ahora en Primal Fear, DC Cooper vocalista de Royal Hunt, mr Reece que fue cantante de Accept en el álbum Eat the Heat, Tony Ohara, de Praying Mantis, Tony Mills de la banda Shy, Jeff Martin de Racer X, Dewin Townsend, Sebastian Bach e incluso se rumoreó el regreso de Al Atkins, entre otros.

Sin embargo, a principios de 1996 las audiciones fueron canceladas ya que habían encontrado a un nuevo vocalista, el estadounidense Tim Owens que por ese entonces cantaba en una banda tributo a Judas Priest llamada British Steel. A los días después de su entrada recibió el apodo de “Ripper”, que fue tomado de la canción del mismo nombre, y que fue aceptado por los fanáticos e incluso por su propia madre entrados los noventa.

Todas las canciones fueron escritas por KK Downing y Glenn Tipton en diciembre de 1995, con la misma afinación con la que escribían en el período de Rob Halford. Pero la llegada de Owens, cuya voz era más agresiva, con un buen uso de la voz gutural y con claras influencias del thrash metal, los obligó a bajar la afinación de las guitarras a los tonos C♯ y C. Este cambió junto a las letras oscuras como una clase de reminiscencia a Painkiller o a Sin after Sin convirtió al disco en uno de sus trabajos más agresivos y con un sonido similar al groove metal.

Finalmente la etapa de grabación se realizó a fines de 1996 y principios de 1997 en los Silvermere Studios de Surrey en Inglaterra. Mientras que la masterización se llevó a cabo en los Whitfield Street Studios.

La marcha de Halford, fue un mazazo del que le constó mucho a judas recuperarse, en total 7 años. Cuando Halford ya estaba a la deriva con su proyecto Two y el mal segundo álbum de Fight, los Judas volvieron a la carga con un casi desconocido Ripper Owens, que por cierto se sale en este álbum.

Partiendo de la base de que estamos en el 97, y el metal se hallaba en una profunda crisis, y este era el estilo de música que se practicaba de aquella, y que imitar a sus anteriores álbumes podría ser un error, los Judas decidieron dar una vuelta de tuerca a su estilo y regalarnos su primer disco de thrash. Tienes que olvidarte del classic stuff de Judas, y paladear este álbum como si fuera una nueva banda, entonces el Jugulator te sabrá a gloria, porque es bueno realmente.

Ya no hay duelo de guitarras, ni punteos épicos, que sólo reconoceremos en Cathedral Spires, hay caña burra por un tubo, un disco asesino 100%. El álbum abre con Jugulator, sonido industrial para empezar, batería atronadora anuncia que el Painkiller todavía anda sediento de sangre, Ripper nos regala su primer grito, no es Halford ni tiene su carisma, pero podría ser su humilde discípulo, primer trueno para abrir el plástico, tema rápido y contundente.

Blood Steined otro sablazo a las buenas costumbres inglesas, este álbum está elaborado para arrasar en los states y así lo hizo. La atmósfera del álbum es cruda y oscura, con sabor industrial, pero con elementos thrasheros de los ochenta modernizados, punteos cortos y nada melódicos, el riff es el rey.

Dead Meat, la guillotina sigue afilada para cercenarnos la cabeza, el álbum jamás decae es más gana en intensidad, dando puñetazo tras puñetazo, son 12 crudos temas directos a la mandíbula.

Death Row es mi tema favorito, diabólicamente poderoso, con unos coros acompañados del doble bombo de Travis que se te clavan en la sien, como un delgado alfiler.

Decapitate abre con una guillotina de fondo, para anunciarnos lo que se avecina, tema más lento, pero el más cañero del disco, descaradamente thrash, riffs mastodónticos, y pesados como pesas de 100 kilos atados a tus molleras, para ganar velocidad con Travis y el buen hacer de Hill.

Burn in Hell abre con un ritmo transcendental, atmósfera cargada de intenciones, Owens silabeando por lo bajini el tema, para meter una arrancada brutal, una de las mayores sacudidas metálicas que escuché en mi vida, y es que Judas se atreven con todo, y esto no sería menos.

Brain Dead otro tema poderoso, en la onda de los anteriores, más rápido, con la misma contundencia y desapego a las autoridades del buen gusto, arremeten sin piedad estos defensores del faith metálico.

Abductors al igual que Brain Dead, es más lenta y con unos riffs brutales, un tema duro que en directo suena que atruena. Abductors, batería a doble bombo, riffs pesados, punteos afilados como cuchillas y Ripper desgañitándose.

Bullet Train, recupera un poco el sabor clásico de los Judas más cañeros, pero no deja de ser moderna y nos regala un tema cargado de atmósfera, truenos, y metal poderoso… al alcance de muy pocas bandas, que conste en acta.

Acaba el álbum  con Cathedral Spires, impresionante. 9 minutos de épica, esta vez con un punteo a lo Judas, regalo para los viejos fans, el riff cede a la magia de K.K y Tipton, dándolo todo. Para después un estribillo épico, te decida a levantarte de tu cama y coger tu espada y clamar a los dioses antes de la batalla. Tema muy técnico, de una clase infinita. La conclusión es sencilla no suena a Judas Priest pero…. es un discazo.

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