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JUDAS PRIEST – Painkiller (1990)

by Vpower

Inglaterra
Heavy Metal

painkiller 11. Painkiller  [6:02]
2. Hell Patrol  [3:35]
3. All Guns Blazing [3:56]
4. Leather Rebel [3:34]
5. Metal Meltdown [4:46]
6. Night Crawler [5:36]
7. Between The Hammer & The Anvil [4:47]
8. A Touch of Evil [5:42]
9. Battle Hymn (instrumental) [0:56]
10. One Shot At Glory [6:46]

Rob Halford – Vocals
Glenn Tipton – Guitar
K. K. Downing – Guitar
Ian Hill – Bass
Scott Travis – Drums

painkiller 2Voy a analizar el que para muchos es el mejor álbum de metal de todos los tiempos, desde luego es significativo. Estamos en 1990 y hubo dos cambios en la formación, por problemas personales, el batería Dave Holland dejaba la banda y ocupa su puesto Scott Travis (Racer X). Este cambio de cromos es superlativo, Travis le da a la banda una pegada descomunal, es un batería muy diferente a Holland, quizás más clásico, gracias a su portentosa potencia los Judas rozan el Thrash en muchos momentos del trabajo.

El Ram it Down no acabó por completo de calar en el público, a pesar de que es un gran trabajo, quizás de temas sueltos y el Painkiller es sólido y la confirmación de un sonido que Priest buscó durante toda su carrera, digamos que es la perfección absoluta del universo Priest. Este trabajo también supuso la despedida de Tom Allom, productor de la banda durante más de veinte años, cediendo su puesto a Chris Tsangarides, un productor polifacético que trabajó con Guns and Roses y los Priest por esta época, Chris no era  un desconocido para los Judas, pues en los setenta, fue ingeniero de sonido en las sesiones de Sad Wings of Destiny, Chris le quiso aportar un nuevo aire al grupo, más duro, más cercano al Thrash, la producción es muy buena.

El trabajo fue grabado en 1990 en tierras francesas, y supuso un boom total que copaba portadas, excelentes críticas y consiguieron por primera vez en su historia, girar por tierras sudamericanas y Europa del este, fe de ello, es el gran directo Rock in Río. Además fue el tercer disco de oro, que consiguió Judas en toda su carrera.

Entrando un poco en los pormenores de este trabajo, en 1989 y luego de terminar la gira promocional de Ram it Down llamada Mercenaries of metal tour, Dave Holland anunció su retiro por problemas familiares. Con los años se ha confirmado que su salida fue en buenos términos y que tomó dicha decisión luego del fallecimiento de su padre y la grave enfermedad que contrajo su hermana. Además y en ese mismo período su productor por cerca de diez años,Tom Allom, les informó que no trabajaría en las grabaciones porque estaba enfocado en crear su propio sello discográfico.

Para reemplazar a Holland, Halford se comunicó con su amigo y vocalista Jeff Martin de Racer X para informarle su interés en su baterista, Scott Travis. Con la ayuda de Martin, Travis grabó un vídeo tocando tres canciones clásicas de los ingleses y que fue enviado a España donde se encontraban los integrantes de la banda. A los pocos días fue aceptado e ingresó oficialmente a Judas Priest a fines de 1988.

El diseño y el concepto original de la portada fue creada por los propios integrantes de la banda, que para llevarlo a cabo llamaron nuevamente al artista Mark Wilkinson, creador de la portada de Ram it Down. El 16 de noviembre de 2002 en una entrevista online, Halford afirmó que se basaron en el ángel de Sad Wings of destiny y que la idea surgió durante las grabaciones, ya que se preguntaron como se vería el ángel caído en una versión futurista.

La imagen consta de un ángel de metal llamado The Painkiller montando una motocicleta en forma de dragón, cuyas ruedas son sierras circulares. Además Wilkinson volvió a emplear el logotipo usado en Ram It Down y en la parte posterior utilizó la «cruz de Judas Priest», que precisamente fue creada en la portada de Sad Wings of Destiny.

Al igual que en los discos Screaming for Vengeance de 1982 y Defenders of the Faith de 1984, en su contraportada se escribieron algunas líneas con el fin de contar una breve historia del personaje ficticio: «Tal como la humanidad se lanzó hacia las profundidades del abismo del caos eterno, los restos de la civilización gritaron por la salvación. De la rendición surgió a través del cielo en llamas…The Painkiller».

Todo fue éxito, pero en camerinos, se cocía una bomba, había muy mal rollo entre Halford y K.K / Tipton. Desgaste de muchos años de relación y diferencias musicales. Estamos en los 90, el metal se muere, ninguna banda clásica de metal, en esta década consiguió sobrevivir sin venderse, todos intentaron cambiar de estilo y amoldarse a los nuevos vientos que soplaban, salvo las bandas underground, a la que todo se la pelaba, dígase los héroes Anvil. Judas endureció su sonido, en la época del grunge, dónde Pantera eran los abanderados del metal. Halford quería endurecer aún más el sonido, quería hacer algo similar a Pantera, y los guitarristas, querían seguir conservando la esencia del heavy metal clásico. Disolvieron sus caminos, se llamaron de todo a través de los medios y cada uno hizo su camino.

Halford se equivocó de lado a lado, sólo sacó un buen álbum con Fight, el Ward of Words y su proyecto con Fight fue un fracaso personal para el genio, que se dejó arrastrar por los tiempos. Tipton sacó dos discos en solitario, el Edge of the World, muy meritorio. Al cabo de 7 años, Judas Priest volvía al ruedo, con nuevo cantante,  RIpper. Curiosamente el Jugulator era justo lo que pedía Halford hace 7 años, endurecer el sonido de judas. Halford encontró el camino del heavy metal a través de su propia banda, con grandes trabajos como el Crucible, y el resto es historia, todos sabíamos que acabarían volviendo.

El rollo era recuperar la fe metalera como en Defenders, hacer un álbum heavy metal 100% sabor clásico, pero con la dureza que requería la época, conseguido, es el trabajo más duro de la carrera de Judas y el más épico. La batalla empieza con Painkiller, puede que el tema más mítico del heavy metal, de todos los tiempos. Deudor del thrash ochentero americano, Travis abre fuego con su poderosa labor en la batería, secundado por unas guitarras asesinas, y un Halford dándolo absolutamente todo (inolvidables sus caretos en el vídeo clip del Painkiller) en estudio tocó el cielo con este tema. El tema en sí, lo tiene absolutamente todo, dos solos separados en el tiempo, absolutamente antológicos, riffs asesinos, todos los instrumentos dándolo todo en una batalla por ser la mejor banda del metal que dura casi 7 deliciosos minutos.

Hell Patrol es toda una lección de clase, de buen gusto, con un señorial Halford que con una calma no exenta de pasión decora sílaba a sílaba la canción como nadie supo hacer jamás. Su forma de pronunciar, de dramatizar en este corte recuerda a sus interpretaciones de “The Rage” o “Jawbreaker”. Cómo arrastra esas frases, con esa “ronquera” que modula a su gusto, todo ello acompañado por un cabalgar de guitarras que hace de éste un tema sublime. Y cómo gustan esos trabalenguas marca Rob, como el que en este caso da paso al solo.

All Guns Blazing sigue el camino hacia el Valhalla, no es tan dura como sus predecesoras pero es más elaborada aún, y tiene ese sabor trágico-épico, que solo Priest ha sabido hacer a lo largo de la historia.

Leather Rebel sigue con el sabor clásico pero es de una dureza extrema. Judas siempre deja una pista de lo que hará en el futuro, en el Ram it Down, la pista de lo que nos esperaba en el Painkiller era Hard as Iron un trallazo. Leather rebel, tiene ese rollo del Ram it Down, pista muy rápida, adictiva en sus coros, con unos riffs que rozan la perfección y unos solos a la altura, de los dioses, o sea ellos.

Metal Meltdown, puede que sea el “peor” tema del álbum, o sea el peor dentro de lo que es un disco mítico, imaginaos la dimensión de la palabra peor, este tema sería el mejor de cualquier banda con 20 años de carretera a sus espaldas. En directo gana un 100%, se repite el coro, como si estuviéramos en el infierno, y nos regalan otro solo marca de la casa, sigue el listón moviéndose entre el 9 y el 10.

Night Crawler es de mis temas favoritos, rescata la épica, la batalla de los primeros años de Priest. Con este tema te verás enfrascado en la batalla, en la hecatombe universal, sientes crujir la tierra bajo tus pies, el asesino del dolor a llegado, doble bombo a toda pastilla, de aquí tomó buena nota las bandas de power alemán, este trabajo ha influenciado a cientos de bandas, siempre imitado, jamás superado. Tras el punzante riff con el que rompe el corte, el tema avanza con majestuosidad hasta llevarnos a uno de los estribillos más bellos de la historia de la banda, acompañado por un fino tropel de guitarras que ha creado escuela. Después de que las guitarras imiten el verso de Halford, entramos en terrenos más dramáticos, hasta caer en el abismo. El fúnebre arpegio del inicio vuelve acompañando a Halford, que recita el infortunio de los que ven llegar lo inevitable desde su último subterfugio. Reminiscencias del inigualable “The Sentinel”, que cumpliendo su dogma, hace retornar la tralla para despedirse con los últimos estribillos.

Between The Hammer & The Anvil, abre con un grito escalofriante del dios Halford, que te hiela la espina dorsal, para empuñar de nuevo la espada y lanzarse a la batalla, no hay tregua en este álbum, el secreto del Painkiller es que son 10 temas de una intensidad tremenda, el plástico es un puño. Otro secreto del álbum, es el tratamiento de las guitarras que tuvo el productor, parecen dos caballos desbocados llenos de furia, os aconsejo comprar este álbum remasterizado porque es atronador.

A Touch of Evil tengo la impresión que al lento transcurrir de los años, este tema se ha convertido no sólo en un clásico, sino en el mejor tema del álbum. Es ideal para el directo, produce una sinergia entre grupo y público. El atronador bombo de Travis, deja espacio para que suenen las gargantas del publico, mientras las guitarras, hacen su trabajo desbocando la furia en pequeñas dosis. Halford nos silabea las palabras, siempre fue un gran actor, sabe dosificarse, y que momentos hay que darlo todo. Todo el tema, rompe su contenido, en un estribillo que todos conocemos y cantamos alguna vez, para la explosión definitiva de guitarras, temazo.

Battle Hymm abre paso al último canto celestial, tal Obra es acabada con éxito, con triunfo, con gloria… One Shot At Glory chispea de vigor y optimismo, un sano atuendo para cerrar un evento sin precedentes. El trabajo en la voz y en las guitarras es de absoluto esmero, una delicatessen para los amantes del Metal bien hecho. El largo, tortuoso y virtuoso diálogo de Tipton y Downing no da tregua para asimilar tal ristra de notas que conforman esa cadena de ADN que los hacen únicos en su especie. Y como es la despedida, Halford pone al final toda la carne en el asador, toda su garganta a nuestra disposición, deleitándonos con sus cristalinos agudos, sus giros y su vibratto. Y es que mientras siga sin aparecer alguien que haga lo mismo… y aunque Halford se quedara mudo, seguirá siendo Él la Voz del Metal, pues esto no es un “rey muerto, rey puesto” señores, aquí hay que demostrar.Temazo épico dónde los haya, sello inglés al final del disco, dónde nos demuestran quienes son, los putos amos, te dejas atrapar por la épica y la fuerza y emotividad del tema, y del todo el disco.

La edición remasterizada incluye, el tema Leather Rebel en directo y la demo Living Bad Dreams, una balada, que tiene unos sorprendentes tonos del jefe Halford, demostrando que es el puto amo del universo. SI me tuviera que quedar con un tema, sin lugar a dudas One Shot At Glory. Esto es la supremacía del Heavy metal, no hay nada que se le pueda comparar, son los Dioses de principio a fin, ninguna banda le llega a la altura de la suela.

¿Qué decir del Painkiller a estas alturas? Judas Priest solo tienen un rival en el metal, ellos mismos. No creía en la perfección hasta que escuché Painkiller, si existe Dios, se disfrazó en su día de Michael Jordan y en Francia se disfrazó de Halford, este trabajo es la biblia de todo metalero.

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