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JUDAS PRIEST – Reedemer of Souls (2014)

by Vpower

Inglaterra
Heavy Metal

judas priest reedemer of souls 11. Dragonaut
2. Redeemer of souls
3. Halls os Valhalla
4. Sword of Damocles
5. March of the damned
6. Down in flames
7. Hell & back
8. Cold blooded
9. Metalizer
10. Crossfire
11. Secrets of the dead
12. Battle cry
13. Beginning of the end

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Rob Halford – no necesita presentación
Glenn Tipton – guitarra
Richie Faulkner – guitarra
Ian Hill – bajo
Scott Travis – batería

judas priest reedemer of souls 2Cada vez que los Judas van a sacar disco nuevo me entran sudores fríos y me dan palpitaciones, ando taciturno todo el día y los colegas me preguntan si es la influencia de la luna, a lo que yo contesto: “Fucking Priest”. Cada nuevo disco de estos dioses del metal es un acontecimiento dentro del género, algo que no pasa inadvertido, son muchos discos en sus alforjas pero da igual, cada nuevo disco se espera como agua de mayo. Si además tenemos en cuenta que este será con casi total seguridad el último disco de estudio que nos brinden los británicos se entenderá que la expectación sea máxima. Me hace gracia que, buscando fotos para esta crítica, encontré una página cuyo nombre no recuerdo, ni quiero recordar, que había abierto un hilo de discusión acerca de si era necesario un nuevo disco de Judas Priest… Por supuesto, ni me paré a leer las memeces que ahí se exponían. Lo diré rápidamente: cualquier disco de Judas Priest es siempre bienvenido, nunca sobra nada y menos en esta era de anorexia mental que vive el metal.

Ellos mismos, su discográfica, se ha ocupado de ir calentando el ambiente, cociendo a fuego lento la salida del disco con pequeños adelantos y vídeos que lo único que hacían era ponernos los dientes largos pero que, como veremos, no hacían justicia ni por asomo a la enorme calidad que atesora este Redeemer of Souls.

Porque ya lo digo desde ahora, antes de meterme en el análisis de cada tema. Estamos ante un disco que marcará un hito en la historia del grupo, porque la han vuelto a liar, porque han vuelto a sorprender, porque da igual los años o las décadas que pasen, estos genios no dejan de parir cosas nuevas, de pensar siempre en ir un paso más allá, y eso es lo que han hecho con este nuevo disco, dar un paso o dos más. Por exponerlo de forma que se pueda entender a las primeras de cambio: creo que este Redeemer of souls es el disco más revolucionario de la banda desde que editaron aquel magnífico, y polémico para algunos cerrados de mente, Turbo. Turbo es mi disco favorito de la banda, y eso que adoro otros como el Defenders, el Screaming, el Sad Wings…pero Turbo supuso un giro tan radical y mostraba una personalidad tan brutal que aquellos a los que nos gusta la música bien hecha, llámese cómo se llame, no podemos más que adorar. Pues bien, en ese sentido, comparo este Redeemer con aquel Turbo, porque dado el estado cataléptico en que se encuentra en el metal, un mundo sin ideas, en estado terminal, donde para encontrar algo nuevo tienes que desechar mierda a raudales, van los Judas fucking Priest y te sacan de la chistera esta obra maestra y no el puto conejo que sacaban los jodidos Helloween.

Es un disco que reinventa el sonido de los Judas. Estábamos acostumbrados a verles su lado más metalero, su lado incluso teatral con ese magnífico Nostradamus, cada disco era diferente pero mantenía una continuidad en el sonido, una uniformidad que a pesar de los cambios, si exceptuamos el Turbo, hacía que fuese innegablemente reconocible. Pues con este Redeemer of souls nos vuelve a ocurrir lo mismo que con el Turbo, se produce una falla escandalosamente deliciosa en la composición y el sonido del grupo, algo que te deja bloqueado, inesperado y asombroso. Porque lo mejor es que no se han puesto los pantalones por las rodillas y te han ofrecido una mierda enlatada con un rollo modernete. No, lo que nos encontramos aquí es un disco con unas composiciones asombrosas, exquisitas, con potencia y con una clase infinita.

A mi entender este disco suena en general muy a los 80 pero también con pinceladas de los 70, es un disco de sonido retro pero fresco al mismo tiempo, no es el refrito que nos ofrecen casi todas las bandas que optan por el sonido vintage porque es lo que se lleva. Los Judas combinan el viejo sabor de lo bueno y de lo antiguo con un sonido moderno y una producción excelente. Las guitarras son el principal elemento donde se aprecia este enorme cambio. Pasamos de los típicos riffs speedicos y de los solos a toda velocidad y con melodía a solos y riffs más clásicos, ritmos deliciosamente rancios y de sabor añejo que le dan al disco un sabor a clásico imperdurable. Curiosamente un sonido que teniendo reminiscencias del pasado le da a los Judas Priest un resultado de frescura total. Posiblemente la entrada de Faulkner, ahora ya como miembro de pleno derecho, haya tenido algo que ver en este giro hacia ritmos clásicos y hacia ese sonido tan renovado del grupo, porque como ellos mismos declaraban estaba aportando también en la composición de los temas. 

También hay que destacar la labor de Halford, que se desenvuelve como un todo terreno. Me río de los que dicen que es un viejo acabado, pobres ignorantes. Este señor sabe de las limitaciones que conlleva la edad, por supuesto, por eso se dedica a sacar a su voz todo el jugo y todos los matices posibles como no lo hacía cuando era más joven e iba sobrado. No faltan en el disco voces aguerridas, agudos, graves, voces melódicas y hasta alguna voz gutural que otra, como en la soberbia Halls of Valhalla.

Mención especial también para Scott Travis. Una sobriedad y un saber estar el suyo que es necesario recalcar, hace una labor magnífica en todos los temas, sabe meter caña cuando hay que meterla y mantener a raya a los caballos cuando el tema lo exige. No busca el protagonismo pero su labor destila una calidad enorme.

Y ya sin más, vamos con el análisis tema a tema del último disco de estudio de los Judas Priest. Por cierto, esta crítica está basada en el enlace que os pongo a continuación, porque el disco en España no sale hasta el 14 de julio. En principio no quería descargarme el disco pero el comentamierda me puso los dientes tan largos que no me pude aguantar. Huelga decir que me pienso comprar la edición limitada con disco bonus, que incluiye 5 temas más y que ya comentaré en una entrada aparte cuando lo tenga en mi poder.

Dragonaut es junto con el siguiente tema lo más continuista del disco con lo que han hecho los Judas en los últimos tiempos. A mí este tema me suena especialmente al Angel of Retribution, heavy metal clásico con las guitarras típicas de Judas y Halford en su estilo de cuero y tachas. Estos dos primeros temas ya nos los habían anticipado previamente y, al igual que me ocurriera con los lanzamientos anteriores, al escucharlos en el conjunto del disco cobran más significado. Por otro lado, no sé quién escoge los temas o cuál es el sentido del mismo, porque si es la promoción, aunque los temas son buenos, los cañonazos auténticos están por venir y de eso no nos desvelaron nada. En fin, cosas del marketing o quién sabe… El punteo de este tema es muy en la línea de los dos últimos discos, es como si los 6 años que han pasado entre este disco y el Nostradamus, esa genial obra, hubiesen sido solamente fruto de nuestra imaginación.

Redeemer of souls es otro de los temas que nos habían anticipado. El anterior estaba muy bien para calentar motores, pero señores aquí ya nos empezamos a poner serios de verdad. Es un tema que gana con las escuchas. A mí me suena en la melodía bastante al estilo del último disco de Halford, moviéndose en registros tirando hacia la épica, donde a su edad lo borda. Va subiendo la temperatura, el estribillo es muy efectivo, muy coreable, una canción que en directo tiene que sonar como un auténtico cañonazo. Parada típica de Judas a mitad de tema, seguida de un solo de guitarra de esos de larga duración, muy melódico y de menos velocidad de la que nos tienen acostumbrado.

Halls of Vahalla. Llega lo que es para mí el momento más estelar del disco, y mira que este discazo tiene un buen puñado de ellos, pero es que este tema me los pone de corbata. Arranca el tema en un increscendo hasta que entra un riff muy aguerrido y poderoso, primer agudo criminal del Metal God y todo dios a correr, aunque a media velocidad. Vamos calentando el ambiente, aproximándonos al estribillo y menudo estribillo… de esos adictivos que no se te sacan de la cabeza, lo repetirás una y otra vez a lo largo del maldito día y cuando veas a tu jefe recordarás las frases proféticas de Halford y rezarás para que el Valhalla te llame. Segundo agudo del Halford, de campanillas, y entrada de riff y punteo con cambio a un ritmo más alocado. Halford retoma la cantinela y pensamos que el tema toca a su fin…no, no. No. Voces guturales de Halford que le dan ese toque tenebroso que el tema pide para de nuevo soltar el tercer agudo del corte, seguido de un punteo extraspeedico. Y no se vayan que aún hay más, el tema enfila la recta final con unos coros épicos a más no poder que no hacen más que darle una profundidad tremenda, es que tiene de todo. Para mí el gran hit del disco, uno de esos temas que son clásicos y obligados en todo directo y en todo recopilatorio que se precie. Brutal.

Sword of Damocles tiene un rollo totalmente distinto a todo lo que habíamos escuchado hasta ahora. Me encanta ese riff supersetentero con el que arranca y que repetirán acertadamente varias veces a lo largo de la canción. Halford usa una voz más suave y aterciopelada en esta primera parte del tema, mientras van construyendo el puente hacia el estribillo, a varias voces. Es lo que comentaba antes, esos detalles que les dan a las canciones un sabor especial y diferente a lo que nos tenían acostumbrados, con un rollo muy retro pero moderno al mismo tiempo, no el pestiño precocinado que se gastan la mayoría de los grupos de ahora, que repiten una y mil veces lo que ya se ha hecho con anterioridad. Parada en el tema, sin percusión, solo con guitarra y la voz angelical de Halford y luego Travis que entra con toda la fuerza, con una clase descomunal. Halford endurece entonces su voz y echamos a volar con un solo estratosférico y muy melódico. Tema muy heavy clásico marcado por ese increíble riff setentero con el que empiezan y acaban.

March of the Damned. Me encanta la voz de Halford en este tema, es tope ochenta, con un sabor a Stained Class, British Steel o Point of entry, sencillamente deliciosa. El tempo de la canción es un hard rock, me recuerda mucho a Worth Fighting For del Angel of Retribution. Solos de guitarra muy clásicos, uno tras otro. Un tema muy adictivo, muy rockero.

Down in Flames. Comienza con uno de los mejores riffs del disco, sencillamente espectacular, para cambiar luego al típico riffeo Judas con distorsión y Halford sonando de nuevo muy a lo que han sido sus últimos discos. La canción va evolucionando con distintos riffs, un trabajo constante de guitarras. Otra canción con un toque rockero, similar a la anterior. Muy buenos los solos de guitarra, más veloces que en la anterior, con una parada espectacular y el riff del principio para volver a coger el ritmo del tema.

Hell & Back. Empieza muy lenta con Halford cantando a capela con una guitarra acústica, para acto seguido introducirnos en un ritmo de medio tiempo rompecuellos con un excelente riff. Cambio de riff por otro más pesado y a construir la canción, subiendo de tono hasta llegar el estribillo. A mí este tema me suena muy añejo, a los primeros 80 o un Sad wings. Estos últimos tres temas que he comentado son muy hard rockeros, aunque con el punto heavy que los Judas le ponen con tanta clase y que hace que suenen genial y superclásicos. Este tema es especialmente lento y pesado, en comparación con los dos anteriores, con riffs marca de la casa, pero al final le meten una marcha más y Halford se desmelena, excelente final para un buen tema.

Cold Blooded. Este es uno de mis cortes favoritos del disco. Tiene una atmósfera supercargada, con un rollo sombrío que envuelve al tema, un tempo muy doom, guitarras muy tenebrosas y la voz de Halford como una profecía desgranando la letra, excelente letra por cierto. Me recuerda mucho al estilo del disco Crucible de Halford, que para mí es su mejor disco en solitario, dicho sea de paso. Este es un tema para olvidarse de todo, para reflexionar, para que se nos vaya la pinza, un tema muy esotérico, si me permite la expresión, con guitarras muy ácidas por momentos, acompañando perfectamente la lúgubre letra.

Metalizer. Es la canción más rápida del disco, muy en la onda painkiller, batería a cañón y guitarras muy agresivas y veloces. Después de las últimos temas no tan rápidos es una auténtica bofetada. Además, suena muy actual, con unas guitarras muy modernas y un Scot Travis metiendo caña de la fina pero con mucha clase, con variaciones de ritmo constantes. Solos rápidos, más lentos, speedicos, melódicos, para todos los gustos y colores. Agárrese el cacharro de las palomitas y a disfrutar. La voz de Halford me recuerda bastante a la de los temas más rápidos de Nostradamus.

Crossfire. Cuando escucho este temazo no puede evitar pensar en Jimi Hendrix, con ese riff tan sicodélico y setentero con el que arranca la canción. Este es otro de mis cortes favoritos. No es el más rápido ni el más aguerrido, pero tiene un sabor muy especial, suena muy diferente, muy fresco. A destacar especialmente el trabajo de guitarras, no puedo recordar un tema de Judas con este tipo de melodías, lo que me lleva a pensar que probablemente la incorporación de Faulker a la composición haya tenido más influencia de la que podíamos pensar en un principio. La parada y los solos no hacen más que redondear este espectacular tema. Y por si le faltaba algo, tenemos el cambo de ritmo y arreón final con Halford dándolo todo.

Secrets of the dead. Seguimos para bingo. Otro de los temazos del disco, para mí junto a Hall of Valhalla lo mejor. Estamos ante un medio tiempo colosal, de ritmo trabado y guitarras pesadas, con mucho carisma. En medio encontramos variaciones en los riffs y en el ritmo que enriquecen enormemente el tema, pero lo que predomina es esa marcha al ralentí, casi tétrica, con arreglos de guitarra exquisitos que acentúan ese lado oscuro. Y donde ya la eyaculación se hace inevitable es con el solo de guitarra, que consta de una primera parte melódica y luego una con rollo sicodélico. Temazo.

Battle Cry. Seguimos sin bajar el pistón, el final del disco es realmente apoteósico, pero es que ¿ha bajado la guardia en algún momento? Hell NO!!! Esta canción se inicia de manera pausada pero luego surge un riff incendiario y entra la batería a saco. Me encanta el desempeño de Halford en este tema, sigue una vena muy épica que pocas veces le había apreciado y la verdad es que su voz actual se adecua perfectamente a ese registro. Como su propio nombre indica, este es el tema más épico del disco, una cabalgada a la batalla en toda regla. Punteos speedicos, que es lo que pedía el tema, y a continuación el riff criminal del principio, uno de los mejores de todo el disco, delicioso. Si no te dan ganas de coger el hacha con esta canción mejor que te dediques a las canicas.

Beginning of the end. Acabamos el disco o, mejor dicho, para aquellos que vayamos a pillar la edición deluxe, el primer disco. Luego nos espera un segundo que todavía no he tenido oportunidad de catar, pero se me hace la boca agua sólo de pensarlo. Esta es una maravillosa balada que cierra con un colofón de oro el que va, sin ninguna duda, para disco del año. Otro aspecto que Halford ha perfeccionado, su habilidad para las baladas, lo borda. Guitarras acústicas, tema muy pausado, el descanso del guerrero. Grandes Judas, muy grandes.

Y así acabo la revisión de este tremendo disco, tan adictivo que en dos días no he parado de escucharlo. Para mçi es uno de los grandes discos de los últimos años dentro del mundillo metalero y dentro de la discografía de Judas Priest ocupa sin duda un lugar preferente, de hecho creo que es lo mejor que han hecho desde el Turbo, muestra una calidad y una madurez brutales, pero acompañadas, ahí está lo más complicado, de nuevas ideas, algo en lo que fallan el 99.99% de los grupos. No sé como lo hacen estos tipos, pero siempre se las apañan para sorprendernos y sacarnos algo novedoso, diferente, fresco y sorprendente. Son realmente unos maestros y cuando se hayan retirado el mundo del metal ya nunca será lo que fue, pese a quién le pese. Los echaremos mucho de menos.

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