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DEAD ASYLUM – Death Always Wins (2017)

by Jordi Thunder

Canadá
Death Metal, Thrash Metal

dead asylum21. Defiance – (05:25)
2. Death Always Wins – (02:50)
3. Between Me and the Grave – (03:38)
4. Bury the Living – (04:33)
5. Forgotten Sacrifice – (05:04)
6. Bred to Die – (03:49)
7. Welcome – (03:27)
8. Inmate 666 – (03:10)

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Samantha Landa – Drums
Mike Lister – Guitars (rhythm), Vocals
Roger Mowat – Bass, Vocals
Eric Morrison – Guitars (lead)

Banda de Vancouver formada en 2011 y que presenta este año su segundo disco, el primero es de 2013. Como nota peculiar hay que señalar la inclusión en su formación de una mujer al frente de la batería, algo poco habitual sobre todo en bandas de sonido más extremo como esta.

dead asylum1En el primer tema del disco, Defiance, plasman las influencias del death sueco, es decir, tenemos la parte más agresiva, con su voz gutural y sus guitarras distorsionadas pero también la parte melódica que se desata sobre todo en la parada y el posterior solo guitarrero, un punteo por cierto de nivel y bien doblado por los riffs rítmicos. Es una primera pista de que es una banda que aunque solo lleve dos discos en sus alforjas tienen una buena base y criterio de sobras para hacer composiciones con mucho peso.

Death Always Wins es un melodeath combinado con speed metal o thrash, riffs que nos recuerdan a bandas como At The Gates, Arch Enemy y la arrancada después de la pausa tienes una guitarras superveloces que podrían encajar perfectamente en el Painkiller de los Judas Priest.

Between Me and the Grave es un tema muy cañero y thrasher donde destacan sobre todo los buenos y contundentes riffs. Bury the Living se desarrolla a partir de un buen riff central y tiene momentos de velocidad desatada y otros donde meten un poco de grind en las guitarras.

Siguen dando buenas muestras de su ejecución, donde las guitarras siempre llevan el protagonismo con grandes riffs, en Forgotten Sacrifice mezclando los ritmos más roñosos con los melódicos. Por cierto, que la labor en la batería de Samantha Landa no tiene nada que envidiar a la de ningún hombre. Este es un corte que define una vez más el sonido del grupo, es decir, la combinación de agresividad y melodía, componen temas que sin ser sencillos o simples sí que entran fácilmente. Este corte tiene una gran pegada, la voz suena muy potente y el ritmo es endiablado, take no prisoners.

Bred to Die destaca sobre todo por su magnífica base rítmica, empieza como death extremo pero van dulcificando y suavizando el tema poco a poco, metiendo la melodía. Welcome es uno de los cortes en los que piensas que por fin Samantha se va a tomar un respiro, desarrollándose como un medio tiempo aunque con guitarras potentes, pero al final la canción se acaba disparando una vez más, metiendo unas guitarras que suenan como una apisonadora. La banda no baja el pistón en ningún momento y el disco, que por cierto apenas sobrepasa la media hora, se nos va en un visto y no visto.

Cierran el disco con el tema más bruto de todos, por decirlo así, Inmate 666 es ideal para hacer pogos y desbocarse en sus actuaciones en directo, death metal salpicado de grindcore y brutal death, pero como contraste los solos son limpios y speedicos. No es que hayan descubierto el dorado estos canadienses pero se puede decir que nos dejan un disco de esos que divierten sin que tengas que pensar en nada más ni darles muchas vueltas al asunto, directos al grano.

Puntuación: 7,75/10

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