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RIMRUNA – MARTHYRIUM (A Coruña, A Insumisa)

by Vpower

concierto rimrunaJugamos en casa, noche de black metal en Coruña con una banda local, de Ferrol, los Marthyrium y otra venida de tierras germanas. Confieso que el black metal no es lo que más me apasiona (esto tendría que haberlo cubierto Hombre Rancio, pero estaba en paradero desconocido), sobre todo el crudo y descarnado, el atmosférico y ambiental ya me pone más las pilas. Pero Abdiel me insistió en que le diese una oportunidad y después de escuchar en youtube unos cuantos temas de los alemanes Rimruna decidí que valía la pena el esfuerzo de acercarse hasta la sala un viernes, después de todo el cansancio acumulado de una semana de currelo y demás historias que nos suceden cada día. Eso sí, la sorpresa vendría después, en pleno concierto, pero no adelantemos acontecimientos. El precio tampoco era un obstáculo, 5 euritos por dos grupos es lo normal en los tiempos que corren, incluso se ven cosas más asequibles por ahí y con bandas de más nombre, pero tampoco nos vamos a poner en plan señorito a estas alturas.

marthyriumComo estamos en España la cosa tardó en arrancar bastante más de lo previsto, si decían a las 9 hasta más de una hora después no se encendió el foco que marcaba el inicio de la actuación de los ferrolanos. Y cuando digo foco quiero decir eso, exactamente, como podéis ver (o no ver nada) en la foto. Pues esa era toda la iluminación, y las luces de testigo de los amplis, que se podía ver en todo el escenario. De principio nos planteamos que podría ser que la sala no diese para más, es un centro social, más espacioso de lo que pensábamos, eso sí, pero muy rústico y básico. Cuando al final del concierto se encendieron todas las luces de la sala nos dimos cuenta que era opción del grupo el tocar en penumbra y quemando incienso. Ciertamente, no va mal con su black metal, pero quizás unos cuantos candelabros o velas repartidas por el escenario hubieran contribuido a mejorar la atmósfera y la visibilidad de los espectadores hacia este trío de Ferrol.

Esta banda gallega inició su andadura en 2006, en su haber una demo, un split, un ep y el disco que han sacado este año con el título de Beyond the Thresholds, que supongo que constituiría el grueso de su actuación. Un black metal aguerrido, contundente, pero no exento de partes más ambientales que salpican los temas, aunque eso sí de manera breve, no es el típico grupo que se recrea en construir grandes ambientaciones, pero tampoco hacen un ruido infernal, digamos que se mantienen en un sonido intermedio que para profanos en el estilo, como el que escribe, se hace más que digerible, con momentos en los que los cambios de ritmo llevan en volandas su música. Realmente buena la labor del batería que apenas gozó de descanso y mantenía un ritmo demoledor, salvo esos pequeños interludios. Lo demás a un nivel aceptable. El bajista Balc es el que parece que cuenta con más experiencia, y versatilidad diría también, pues toca en varios grupos y de diferentes estilos, y como esto es muy pequeño ya nos hemos visto las caras en conciertos por ahí. Buena actuación de los gallegos, aunque apenas se les veía en la penumbra y, sin duda, mucho mejor que los alemanes que ahora comentaré.

rimrunaTurno para los Rimruna, que nos entregaron un show sorpresivo y completamente diferente a lo que nos esperábamos de ellos después de escuchar varios de sus temas en internet, salvo que errásemos el tiro y haya otro grupo con ese mismo nombre. En contra de los temas más recientes de black atmosférico se dieron a un black raw, sucio y acelerado durante casi todo el tiempo que duró su actuación. La puesta en escena también oscura, aunque estos tenían al menos un foco azul que dibujaba sus formas encapuchadas. Es un dúo, guitarra y batería, no hay bajo. El grupo se formó en 2011 y este año presentaron su segundo disco. Ritmos de caja a tope sin descanso, acordes sucios y distorsionados, con gruñidos más que voces, son los elementos que compusieron su actuación en directo. Por momentos me resultaron cansinos debido a lo repetitivo de sus ritmos y riffs, casi iguales de un tema a otro, y ni rastro de temas ambientales. El batería parecía que en algunos casos era incapaz de soportar el aniquilador ritmo de caja que se autoimponía a lo largo de todos los temas y tenía que tomarse una fracción de segundo para coger aire. Solo algunos momentos muy puntuales donde ralentizaban y quitaban distorsión, o metían un cambio de ritmo acompañado de un riff diferente, en vez de someternos a ritmos machacones y monocordes donde la voz era lo único que variaba en tonalidad. Ya digo, mucha velocidad, pero escasas vibraciones y los párpados se me caían de pura monotonía con los blasts de la caja que parecían durar una eternidad. Los temas minuteros, excesivamente largos para mi gusto, tampoco contribuían a darles variedad. Pese a todo, una noche donde pasamos un buen rato, sobre todo con la actuación de Marthyrium y de paso jugando a arreglar el planeta, que está hecho unos zorros, mientras charlábamos para pasar el rato.

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