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La falsa felicidad en Bután

by Hombre Rancio

Bután es un país asiático situado en el Himalaya, limita con China y la India y no tiene salida al mar, es un país montañoso. Es un país pequeño con tan solo 800.000 habitantes y es una monarquía parlamentaria. El sistema político butanés ha evolucionado desde los años 2000 de una monarquía absoluta a una monarquía constitucional. El rey Jigme Singye transfirió parte de sus poderes administrativos a un consejo de ministros, permitiendo el impeachment al propio monarca, siempre que haya una mayoría de dos tercios de la asamblea.​ En 1999 se eliminó la prohibición del uso de la televisión e internet, convirtiendo a este país en uno de los últimos en introducir ambos medios.​ En un discurso, el rey afirmó que la introducción de la televisión era un paso importante para la modernización de Bután, así como un importante contribuyente a la felicidad nacional bruta —Bután es el único país que mide este indicador—, pero advirtió que su mal uso podría poner en peligro los valores tradicionales de la nación.

bután 1A principios de 2005 se anunció un proyecto de constitución, pero no se publicó ni entró en vigor hasta tres años más tarde.​ Además, en diciembre de ese mismo año el rey anunció que abdicaría en su hijo para 2008, aunque finalmente renunció dos años antes.​ Este suceso fue seguido de las elecciones parlamentarias de diciembre de 2007 y marzo de 2008.​ El 6 de noviembre de 2008, el hijo Jigme Khesar Namgyel Wangchuck fue coronado rey.​ El 5 de febrero de 2016, los reyes tuvieron a su primer hijo, Jigme Namgyal Wangchuck, heredero de la nación.

Su rey es uno de los personajes más cerrados del planeta. Vive rodeado de lujo, todos los grifos de su vivienda son de oro, es uno de los hombres más ricos del planeta, tiene varias esposas y cientos de coches mientras su población vive en la pobreza.

El budismo lo impregna todo en este país aunque en el sur hay induistas. Muchas zonas del país son restringidas y no se permite su acceso a los turistas. ¿Por qué? Pues porque la monarquía nos vende que es un país feliz y repleto de bienes para su pueblo cuando viven en la miseria, llevan la misma ideología que en Corea del Norte.

Pese a que hay buenas cosechas de arroz, casi la mitad de sus habitantes no tienen ni luz ni agua potable. La televisión llegó al país en 1999, pero solo se ve en la capital, Timbú. Los habitantes no tienen ni televisores ni móviles que están prohibidos al igual que está prohibida la venta del tabaco. Es un país lleno de Dzongs, que son fortalezas medievales.

Es curioso pero este país es el reino de la marihuana que crece salvajemente por todo su territorio pero ellos no la fuman, está prohibido.

El primer ministro de Bután, Tshering Tobgay, dice que ha llegado la hora de que Bután asuma la realidad.

“Tenemos que reconocer que hay un problema. Tenemos que poner un freno a los excesos del gobierno y de la ciudadanía y emprender la dura tarea de producir bienes para nosotros y para la exportación. No hay un atajo para el crecimiento económico”, le dice Tobgay a la BBC.

Bután, con una población de cerca de 730.000 habitantes, obtiene la mayor parte de sus ingresos de las exportaciones de electricidad a India y del turismo.

El año pasado, una cifra récord de 100.000 turistas (internacionales y regionales) visitó Bután, aportando unos ingresos de más de US$227 millones, el segundo sector de ingresos más alto después de las exportaciones de energía hidráulica a India.

Algunas personas consideran que se debe permitir la entrada de más turistas al país para darle un impulso al empleo y a los ingresos.

Actualmente, los visitantes internacionales procedentes de fuera de la región del sudeste asiático tienen que pagar por adelantado US$250 al día por su visita. La tarifa incluye alojamiento, transporte y comida.

Bután no permite el turismo masivo para que no impacte a su medioambiente que es privilegiado pero también para que no se conozca la realidad. El rey dijo un día que su población era el reino de la felicidad. Pero no les permitía el acceso a internet ni a la televisión para que no conocieran otras realidades y que se supiera lo que piensa el resto del planeta de ellos. El caso es que ahora mismo se están abriendo al mundo y lo hacen asumiendo que no tienen un techo de gasto suficiente para satisfacer las necesidades de la población. Solo asumiendo tu realidad, puedes ser realmente feliz.

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