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MICHAEL JORDAN

by Pescaíto Jr

Son muchos los momentos épicos que vivió el deporte pero yo me quedo con este  por su significado, pero en futuras entradas os hablaré de otros.

Michael Jordan: Tenía que protagonizar un momento épico en el deporte. El mejor baloncestista de todos los tiempos, pese a que algunos busquen comparaciones con Kobe Bryant, Lebron James o Curry…. que está claro que son estelares pero es que Jordan no era una estrella, sobrepasaba los límites de lo humano como demostró en más de una ocasión.

Yo quiero hablaros del vital partido que jugó con fiebre. Se jugaban las finales de la temporada 1996-1997 entre Bulls y Utah Jazz. Sería el quinto campeonato para los Bulls. En una seria a siete encuentros, el partido clave resultó ser el quinto.

En esos momentos la serie iba 2-2 y tocaba jugar en Utah. En el hotel, el día anterior al partido, Michael Jordan estaba en perfectas condiciones y bajó a cenar, la cena le sentó como un tiro y ahí surge una de las mitologías de esta historia que no tiene visos de ser verdad, según Tim Grover, su preparador personal, la cena estaba envenenada por los Jazz.

jordan 1Michael cenó y pasó toda la noche y el día del partido con constantes vómitos y fiebre, estaba intoxicado. A pesar de esto, el partido resultaba vital y los Bulls necesitaban no a Jordan, sino al mejor Jordan para llevar la serie a su casa y ganar el anillo ante Karl Malone / Stockton / Hornacek.

Estaba con fiebre y vómitos pero quiso jugar y también quiso seguir con sus rutinas de siempre antes de jugar los partidos más importantes, tenía por costumbre comer un pastel de manzana, le pidió a Preston Truman un pasapelotas del estadio de los Jazz que le trajera uno y corriendo consiguió uno a última hora, antes de saltar a la cancha.

Un Jordan sudoroso y con un visible mal estado saltó a la cancha. Cuando iba al banquillo, era agarrado entre varios al borde del desmayo por el esfuerzo realizado, la gente de los Bulls trataba de mitigar su fiebre colocándole paños húmedos en la frente.

Pero los Bulls sin Jordan no eran nadie pese a contar con Pippen en sus filas y los Jazz eran mejor equipo que los Bulls, solo que no contaban en sus filas con Jordan, esa era la diferencia, así que Phil Jackson se vio obligado a tener a Jordan en todo momento en cancha, jugó 44 de 48 minutos posibles.

Con fiebre y aguantando el vómito sobre el parqué, jugó esos cuarenta y cuatro minutos anotando 38 puntos, pero no se quedó en eso tan solo, él sabía como nadie gestionar los momentos claves de un partido, aparecer siempre cuando la bola quema, ya sea a través de un triple, que nunca fue su especialidad, rompiendo cinturas y dando un paso atrás para tirar de media distancia o penetrando, su galería ofensiva parecía no tener fin. Efectivamente el partido se les complicó a los Jazz que vivieron de tripleta ofensiva más el resto de equipo para repartir estopa y le dieron cera de la buena al bueno de Michael Jordan, hasta 16 arriba llegaron a estar.

Michael Jordan llamó a filas y entre él y pinceladas defensivas de Rodman, los puntos de Pippen y la elegancia y visión de juego de Toni Kukoc, consiguieron llegar al final del partido con opciones. Es entonces cuando la pelota quema, en los segundos finales y cuando surge siempre la figura de Michael Jordan para inmortalizar su historia deportiva, para dejar de ser una estrella para convertirse en leyenda y es como dijo el bueno de Larry Bird, que vio a Dios una vez disfrazado de Jordan, lo mismo debió sentir los mormones de Utah cuando a falta de 27 segundos clava un triple a falta de 27 segundos y da ventaja a los Bulls por primera vez en muchos minutos, consiguieron llevarse el partido y ganar la serie en Chicago.

Al finalizar el partido, Michael Jordan fue llevado por Scottie Pippen hasta el vestuario, donde exhausto se tumbó en una camilla, al borde del desmayo y sin ganas de celebración alguna, pero hay diferencia entre un deportista y un Dios, los dioses siempre son bondadosos. Michael Jordan se quitó las zapatillas y las firmó y mandó buscar al chico que le buscó el pastel de manzanas para regalárselas. Con el paso de los años este chico subastó las botas de Jordan por necesidad y se hizo de oro.

1 Comentario

  1. Lorenzo

    Historia épica de un fuera de serie. Pero hay otras hazañas del mejor de todos los tiempos. Por ejemplo y también contra Utah esa final que les ganó en la ultima jugada despues de robarle la bola al cartero y sentar a su defensor con una finta de bandera. Irrepetible.

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