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TINTÍN Y LOS SOVIETS: Reflexiones políticas

by Hombre Rancio

Voy a analizar todas las obras de Hergé desde un punto de vista diferente, hasta ahora las había analizado una a una comentando su argumento, su estilo, sus personajes… etc. Pero ahora solo quiero centrarme desde un punto de vista económico y social y cuando acabe con cada una de las obras, volveré a empezar de nuevo para hablar sobre la documentación que utilizaba Hergé en cada obra. Así que arranco este reto sobre reflexiones político-sociales de las aventuras de Tintín.

Hergé fue contratado para trabajar en Le XXe Siècle un periódico católico y conservador dirigido por un abate, periódico en el que algunos veían cierto tufo fascista.

En la redacción del periódico había un periodista llamado Degrelle, el cuál formó parte del partido fascista belga y en 1928 se organizó una exposición soviética de arte en Bruselas que fue presa del vandalismo, el ambiente en la redacción era muy conservador y en Bélgica el aroma fascista revoloteaba por el ambiente en los años 20.

Todos los Jueves salía un suplemento infantil con el periódico llamado Le Petit Vengtieme, cuyo director de este suplemento fue Hergé. Decir que el director del periódico, el abate era antisemita y admirador del fascismo.

Hergé ya había publicado ciertas tiras cómicas de carácter infantil como las aventuras de Totor. Fue el abate el que no le permitió a Hergé publicar lo que tenía en mente, llevar a Tintín a América, el abate quería una crítica contra el comunismo.

Tintín es un personaje completamente vacío y es vacío para no crear filias y fobias y que cualquier lector de cualquier edad se ponga en la piel de Tintín y sea el mismo el Globetrotter. Tintín es un simple vehículo que nos lleva a la acción.

Las únicas características de Tintín es la valentía, la inteligencia y la nobleza, pero en este primer cómic Hergé no logra aún pulir su personaje que sí va a juzgar lo que ve, cosa que no sucederá en siguientes cómics.

Este es sin duda el cómic más pobre en todos los sentidos de Tintín, una aventura deslavazada y con poco sentido pero estoy aquí para juzgarlo desde un punto de vista político.

Este cómic fue un rotundo éxito de ventas y de popularidad ¿Por qué? Hay razones para ello y las enumero enseguida:

1) Como os decía en la Bélgica de los años 20 había un ambiente simpatizante con el fascismo, sobre todo el fascismo italiano de Mussolini y había cierta tirria hacia el comunismo y todo lo que provenía de la Unión Soviética, ese era el ambiente político de aquellos años, por lo tanto el abate que aconsejó a Hergé tuvo muy buena vista.

2) Fueron muy ingeniosos a la hora de publicitar esta obra: El primero de ellos fue la publicación del día de los Inocentes de una carta falsificada que pretendía ser de la OGPU (policía secreta soviética), que confirmaba la existencia de Tintín, y advirtiendo que si no cesaba la publicación de “estos ataques contra los soviéticos y el proletariado revolucionario de Rusia, todos morirán muy pronto”.

Bien, manos a la obra. La obra en sí está construida a base de clichés, quiere sobre todo destrozar la imagen de que la Unión Soviética es una líder a nivel empresarial y las mejores viñetas van sobre las fábricas rusas, un tanto infantiles con hombres haciendo ruido cuando están trabajando cuando en realidad no hay nadie trabajando porque no tienen ni herramientas para poder trabajar.

También narra el hambre que se pasaba en la Unión Soviética y la extrema pobreza pero no todos pasaban hambre, los que estaban metidos de lleno en el partido Comunista no pasan ninguna necesidad.

Si hay algo que caracteriza a Hergé es su exhaustiva labor de documentación para realizar una obra pero en este caso no fue así y se puede decir que esta obra solo fue previamente trabajada a través de un folleto que llegó a sus manos Moscou sans voiles («Descubriendo Moscú»), un ex cónsul belga llamado Douillet que pasó nueve años de su vida en Moscú, un folleto antibolchebique en el cual lo que se contaba eran clichés sobre el comunismo: el hambre, la poca capacidad empresarial que realmente tenía el país… circunstancias que se reflejan en el cómic y eso sumado al ambiente general que había en la redacción pues compusieron en largos trazos lo que se refleja en las viñetas. Desde un punto de vista estilístico puedo decir que muchas viñetas, como la persecución en una canoa a motor por el mar, después Hergé utilizaría esas viñetas de acción de forma muy similar en Tintin en América.

Puede que lo más escalofriante del cómic sea la falta de libertad del pueblo como el pasaje de las elecciones, se le pregunta al pueblo ¿Alguien quiere votar libremente a un partido que no sea el comunista? y se les apunta con una pistola para que ni se les pase por la mente. Obviamente esto no pasaba realmente pues el Comunismo es una dictadura y no hay elecciones, pero en realidad el pueblo no tenía opción.

El trabajo está plagado de errores algo que Hergé jamás se permitió en lo que le restaba de carrera. Porque Hergé era prolijo y un trabajador incansable y minucioso, pero esto fue un encargo que le hicieron rápido y lo construyó a base de clichés.

Cosas secundarias como la alimentación, los nombres… suele equivocarse. En el plano social se quiere poner al lado sobre todo de los niños, esto no deja de ser unas tiras de cómic publicadas en un semanario infantil. Trata de remover las conciencias y ponerse al lado del niño soviético que pasa hambre y penalidades y remover la conciencia del niño belga, algo muy típico del catolicismo de los años veinte, el demostrarte que no te puedes quejar porque hay alguien que está peor que tú.

Eso desde el punto de vista humanitario. Desde un punto de vista geográfico Hergé va saltando como una rana de lugar a lugar separados por miles de kilómetros. Desde la estepa rusa siberiana donde se encontrará a mongoles (que no están precisamente cerca de Siberia) realizando torturas chinas. Cogerá el transiberiano y viajará a un Moscú completamente desdibujado.

Cliché tras cliché, dándole mayor importancia a la hambruna, después a la corrupción, metiendo miedo con los servicios secretos, pasando por la falta de humanidad de cualquier dictadura y el empobrecimiento total de un país para el beneficio de muy pocos.

Es un cómic simbólico. También diría que junto al Congo es el único cómic donde Tintín ejerce realmente como reportero. Es un cómic de acción y sin guión, con las típicas persecuciones alocadas y gags continuos ingeniosos, es la historia de un guionista y dibujante como Hergé, fascinado por el cine mudo y se deja reflejar en este cómic. Lo grandioso de Hergé es que en un ambiente simpatizante con el fascismo y elaborando un cómic basado en la publicidad que había sobre la Unión Soviética en aquella época, es capaz con el paso de los años en convertir a Tintín en el azote del fascismo y ser un clamor por el pacifismo y por la libertad, ya de forma muy elaborada e ingeniosa y completamente libre.

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