SACRED REICH – Awakening (2019)

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01. Awakening
02. Divide & Conquer
03. Salvation
04. Manifest Reality
05. Killing Machine
06. Death Valley
07. Revolution
08. Something to Believe
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Phil Rind – Bajo, Cantante
Wiley Arnett – Guitarra
Dave McClain – Batería
Joey Radziwill – Guitarra
Siempre fue una banda muy especial. Creada en 1985 en Phoenix, tuvieron un gran debut con el álbum Ignorance en 1987. Su momento más álgido a nivel comercial fue con el lanzamiento del ep Surf in Nicaragua con un Thrash más comercial. Con el trabajo American Way bajaron mucho las prestaciones, estábamos en 1990 y la banda cambia de estilo a Crossover y emula en cierto sentido a los Suicidal Tendencies, se equivocaron. Sus otros dos trabajos de los noventa: Heal e Independent de 1996, son dos grandes fracasos a nivel comercial, un poco de metal alternativo, de Groove y de Crossover e incluso Hardcore pero no cuajaron.
Lo dejaron en el 2000 y regresaron en el 2006 aunque siempre con parones y solo para tocar en algún gran festival sus temas clásicos, obviando siempre sus álbumes de los noventa. Regresan 13 años después con nuevo álbum y con su formación más clásica cuyo único fichaje es el guitarrista Joey Radziwill que sustituye a su guitarrista de toda la vida Jason Rainey que por desgracia tuvo que bajarse del carro por motivos de salud.
Awakening es el primer corte. Groove a medio tiempo con un ritmo adictivo y sencillo para empezar secundado por un solo de guitarra intenso, buena carta de presentación para su guitarrista. Sin variar nunca de ritmo en la batería y un tema plagado de solos de guitarra, buen inicio. Divide & Conquer introduce la cuña del Speed/Thrash más añejo y salvaje que recuerda a Nuclear Assault, Vio-lence o Razor. Tienen cierto gancho en el estribillo e introducen ese toque atmosférico/melódico de la Bay Area muy similar a los Metallica.
Salvation tira de ritmos tribales a la batería hasta plantarnos en un medio tiempo de puro Heavy Metal que recuerda en todo a los temas más cañeros de los Judas Priest de la última época, sencillo pero aporta buen rollo, frescura y con un guiño en el trabajo de la guitarra a la Nwobhm. Manifest Reality deja atrás ese toque comercial y melódico de los anteriores temas y se enfundan el mono de trabajo para tratar de llegar hasta el punto de partida, aquel 1985 en Phoenix cuando nació esta banda.
Killing Machine es el corte con más atmósfera de todo el trabajo y todo gracias al trabajo atmosférico de la guitarra que sirve para relanzar un gran solo de guitarra, la verdad es que no era nada sencillo perder a tu guitarrista de toda la vida pero es que Joey Radziwill hace un buen trabajo y Wiley Arnett toma los mandos con autoridad y mucha clase.
Death Valley es el único tema que no me cuadra. Un poco de Stoner y es que hay mucha variedad dentro de este álbum, eso sí, siempre cumpliendo en el trabajo de los solos de guitarra pero el estribillo tan melódico trata de dejarse influenciar por los Flotsam and Jetsam de los ochenta, quizás los que esperaban un disco de Thrash puro y duro pues se sentirán un poco defraudados.
Revolution es un tema pensado para los fans de Sacred Reich de los noventa, porque ganaron fans pero perdieron también muchos por el camino. Crossover y esencia Punk con un trabajo vicioso y viscoso en la base rítmica. Something to Believe quizás no era el mejor tema para finalizar el disco, es puro Rock and Roll en esencia.
Esto es como la resurrección de Lázaro, jamás de los jamases cabría esperar que los Sacred Reich sacaran un disco de este estilo, han sorprendido a todo el mundo y yo creo que para bien. Me esperaba una vuelta a los orígenes, un Thrash Potente y me encuentro contra todo pronóstico con un álbum inclasificable: Heavy, Thrash, Southern, Groove, Rock and Roll…. pero a la vez tienen la inteligencia de plasmar en ciertas fases del álbum su herencia sonora de los ochenta y de los noventa. El resto es melodía con un trabajo de guitarras muy fresco y grandes estribillos. Es la gran sorpresa de este 2019 sin ningún lugar a dudas porque nadie se lo esperaba y es uno de los discos más sorprendentes de los últimos años, más que nada, porque nadie se lo esperaba.

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