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SAN MANUEL BUENO, MÁRTIR de Miguel de Unamuno

by Luna

Sinopsis: San Manuel Bueno, mártir es una novela escrita por Miguel de Unamuno. Se publicó por primera vez en 1931, en el número 461 de la revista La novela de hoy correspondiente al 13 de marzo de dicho año.​​ En 1933, la editorial Espasa Calpe publicó San Manuel Bueno, mártir, y tres historias más.​

Opinión Personal: La historia se desarrolla en Valverde de Lucerna que es un pueblo ficticio inspirado en San Martín de Castañeda (Zamora). Es una de las obras cumbres de la generación 1898 y de Unamuno.

Ángela Carballino es la narradora de este relato corto y a su vez, en el tramo final del libro, aparece Unamuno como narrador para poner el broche final a la obra, muy creativo.

Ángela creció en este pequeño pueblo y vio como su madre murió. Su hermano Lázaro es ateo y el sueño de su madre antes de morir es que Lázaro vuelva a la iglesia y rece por ella todas las noches. El cura Don Manuel se ocupará de Lázaro pero no como todos los vecinos del pueblo se piensan, no lo tomará como un “rehén” y le obligará a tener fe sino que se acercará a él como un amigo, porque lo que nadie sabe es que el cura tiene el mismo problema que Lázaro, no cree en nada.

Este relato se escribe en 1930 por parte de Unamuno, este genio de la generación del 98 tuvo 8 hijos y también tuvo su período socialista. Si solo hablamos de la literatura en sí, hay que decir que empezó escribiendo obras de teatro pero no era lo suyo. Lo que nunca abandonó es la novela y la poesía. En el terreno poético su volumen de trabajo es muy extenso pero no salientable. Era un buen poeta pero destacaba mucho más en la narrativa. Eso sí, sus novelas, sobre todo esta, tienen ese toque poético que le otorga cierta belleza y nostalgia al relato. También hay referencias a Quevedo y sobre todo a Cervantes y su noble hidalgo manchego.

El paisaje del pueblo se puede decir que es un personaje más de la novela y que todos los personajes del pueblo sucumben a la nostalgia del enorme lago y el cielo estrellado. Lázaro vuelve de América con su cultura laica con la idea de trasladar a su familia a la gran ciudad pero al poco tiempo de llegar, su madre fallece y todo cambia.

Acude a Don Manuel porque se lo prometió a su madre pero sin muchas ganas, cuando se conocen descubre a un hombre maravilloso que roza la santidad y que sobre todo le confiesa un terrible secreto, él tampoco cree ya en Dios.

El duelo en teoría entre dos choques: Laico-Católico no se produce y ambos hacen buenas migas al confiarse cada uno su secreto, en otra sorpresa más de esta novela. Lázaro no se convierte al catolicismo sino que queda subyugado a la personalidad de Don Manuel.

Mientras Don Manuel agoniza poco a poco en medio de sus feligreses y se apoya en Lázaro en sus últimos momentos, al ver resquebrajarse la salud de su maestro, Lázaro se va apagando poco a poco con el paso de los tiempos hasta sufrir el mismo desenlace.

Es como una obra de teatro con varios actos. La presentación de Don Manuel. El cacareado duelo entre Lázaro y Don Manuel (Jesucristo resucitó a Lázaro entre los muertos. Don Manuel le quita la venda de los ojos al americano Lázaro) la muerte de ambos y finalmente la conclusión de Ángela y del propio Unamuno.

La novela no tiene acción, es en el fondo muy simple. No hay ni grandes giros de guión, ni acción, ni anécdotas ni siquiera hay otros personajes secundarios salvo el tonto del pueblo que solo tiene un valor simbólico.

Pero en cambio Unamuno busca una tensión dramática porque sus dos personajes protagonistas se están desgarrando internamente. Es una novela plagada de elementos quijotescos, de simbolismo, de poesía. Una novela tan corta que se podría leer en apenas hora y media… y lo que da para hablar.

Yo no diría que es la gran obra de Unamuno, para mi gusto es la tía Tula su mejor exponente. Pero se puede considerar de lo mejor que escribió y desde luego una de las mejores novelas de la generación del 98. Sigue el mismo marco que las novelas de esta generación: nadaísmo, pulcritud, problemas morales, decrepitud, abominación de la vida rural, cambio de siglo… etc. Pero es que a la vez Unamuno plantea una serie de recursos estilístiscos muy interesantes.

La conclusión es que Lázaro no cree pero en cambio se convierte en un auténtico Lázaro resucitado entre los muertos porque su amistad con Don Manuel le cambió la vida. En cuanto a Don Manuel, no cree en nada porque no le encuentra sentido a la vida y no sabe si existe realmente la vida eterna. Estas dudas lo atormentan de tal modo que su personaje inspira nostalgia y tristeza en cada poro de su piel y es lo más logrado de esta novela, que respiramos al ritmo que respira el personaje. El caso es que pese a que ya no cree en nada, no baja los brazos y lo da absolutamente todo por sus feligreses. Don Manuel considera que sus feligreses deben vivir la vida con felicidad dentro de lo que cabe y que deben soñar y exprimir la vida porque no se sabe lo que te espera nunca. Don Manuel es ateo pero se lo guarda mucho y no se lo dice a los feligreses pero se comparta como un santo pese a no creer en Dios. Es el eterno debate moral de la obra de Unamuno “Creo pero no creo”. Obra maestra.

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